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Rita Clip
Por Sergio Makaroff
Esta crónica empieza en el Puerto de Sagunto, en plena
reconversión industrial. Dos adolescentes, hijas de
obreros metalúrgicos afectados por los ajustes impuestos
por la UE, se enfrentan a los “grises” junto a
sus compañeros/as de clase. Hay tirachinas que lanzan
bolas de acero y otras armas surgidas del ingenio popular.
Pilar Sanz y Nuria Monferrer, hoy a cargo
de la dirección bicéfala de Rita Clip, la productora
de videoclips más importante de España, recuerdan
los dramáticos sucesos poniendo énfasis en la
vertiente festiva. “El Puerto de Sagunto era un pueblo
nuevo, sin historia, creado por trabajadores llegados de toda
España para trabajar en la siderurgia. Se celebraban
–por lo tanto- muchísimas fiestas: el Rocío,
la Virgen de Begoña, la Pilarica, las fallas... todas
con asistencia masiva. El 90% de los jóvenes estudiábamos,
porque no había tradición de huertos ni negocios
familiares, los sueldos eran buenos y los obreros de izquierda,
ya se sabe, envían a sus hijos a la Universidad. En
la lucha estábamos todos. La policía tiraba
botes de humo y balas de goma y la gente lanzaba váteres
y bidets desde las azoteas. Una vez el pueblo entero secuestró
a un dirigente del I.N.I. (Instituto Nacional de Industria)
y para que la policía no cargara se formó un
cordón de falleras, ya que, por lo visto, los ‘grises’
no podían reprimir a gente con traje regional”.
Este es el espíritu de Rita Clip.
Nuria y Pilar se fueron primero a Valencia
a estudiar Bellas Artes. La especialidad de Imagen y Sonido
se impartía en Barcelona, y por eso la crónica
continúa –desde entonces- en la capital de Cataluña.
Como trabajo de fin de curso hicieron un videoclip del grupo
Brighton ’64, un dibujo animado. Ganaron el primer premio
del Festival Internacional de Video Musical de Vitoria. El
segundo clip, para Los Rebeldes, ya fue un encargo profesional,
con presupuesto de rompe y rasga. Pagaron de su bolsillo el
tercero, para el grupo de un amigo, llamado Machine Gun. Volvieron
a ganar el primer premio del Festival de Vitoria.
Corría 1988 y esa llamada del destino
ya era imposible de ignorar. Desde entonces las Rita Clip
han realizado 178 videoclips, ilustrando canciones de –entre
otros- Ketama, Cómplices, Radio Futura, Juan Luis Guerra,
Kiko Veneno, Danza Invisible, La Unión, Revólver,
Alejandro Sanz, Andrés Calamaro, Presuntos Implicados.
El Chaval de la Peca, Isabel Pantoja, Marta Sánchez,
La Barbería, Café Quijano, Armando Manzanero
con Lolita, Bertín Osborne y Sergio Dalma.
La inmensa mayoría de estas mini películas fueron
rodadas en Barcelona, ciudad que alienta los rodajes e incluso
cuenta con un slogan ad hoc: “Barcelona, ciudad plató”.
Pagando, claro. Solo por sacar los bártulos a la calle,
75.000 machacantes de las de antes. Si se corta la calle,
si hacen falta camiones, si se usan vallas, si tiene que estar
la Guardia Urbana, el precio se va incrementando. Los trámites
se complican si el rodaje es en el puerto, en una estación
de tren o en un parque.
“Una vez nos pusimos a trabajar
en un paraje perdido de Collserola, sin permiso, y al rato
apareció la policía. Nada, que Barcelona no
es como Madrid, donde la gente va en moto sin casco. Aquí
te pillan en seguida y sacan el talonario de las multas”.
Por deformación profesional, Nuria
y Pilar viven localizando. Todo lo filtran a través
del prisma de los posibles rodajes. Ciento setenta y ocho
son muchos clips, y no vale repetir el paisaje. “Cataluña
es muy generosa en localizaciones. Hay playa, montaña,
nieve, desierto, bosque, naves industriales, grandes rascacielos,
locales super fashion, museos emblemáticos, arquitectura
antigua y de vanguardia. Es cosmopolita, la gente es muy moderna,
con muy buenas pintas, y encuentras los mejores profesionales
de cada especialidad”.
¿Ser valencianas en Barcelona? “Aquí nos
llaman ‘las valencianas’ y en Valencia ‘las
catalanas’. Creo que nunca perderemos ese punto fallero,
excesivo, estrafalario, destarifado...”.
¿Qué?
“Destarifado es un término valenciano que significa
extravagante, loco, colorista, festivo. Al mismo tiempo, de
cara a Madrid, de donde provienen muchos de nuestros encargos,
tenemos un plus de pedigrí por ser de Barcelona: dan
por sentado que aportaremos seriedad, elegancia, diseño.
Y es verdad, qué coño”.
Y discreción. Las Rita Clip están en la trastienda
con los artistas más famosos y son sumamente escrupulosas
a la hora de soltar prenda. Insistiéndoles mucho, cuentan
muy poco. “La Pantoja se despidió de nosotras
con un ‘¡Visca el Barça!’ Con eso
–suponemos- quiso piropearnos y decir que le había
gustado el rodaje. Con ella hay que usar muchas cámaras,
porque trabaja un ratito y ya está. Calamaro, en cambio,
no quería parar. Rodamos en el Acuario y acabamos ahumadas
y agotadas. Con Alejandro Sanz estuvimos antes de ‘Corazón
partío’, o sea que era famoso pero no la macro-star
que es ahora. Salimos de marcha y nos pareció que estaba
un poco mosqueado porque nadie lo reconocía, nadie
le decía nada. En Madrid ya no podía caminar
por la calle. Y es que, claro, estábamos en un sitio
de moda y los barceloneses son muy sobrios. Marta Sánchez
paró el rodaje para que le trajeran un caramelo de
fresa, porque quería tener la lengua rosa. Los Ketama
desaparecieron a las siete de la tarde: se fueron al bar de
al lado a ver el partido. Raimundo Amador llevaba trescientas
mil pesetas en cada calcetín, porque no confía
en los bancos. Y no te contamos más”.
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