Rita Clip

Esta crónica empieza en el Puerto de Sagunto, en plena reconversión industrial. Dos adolescentes, hijas de obreros metalúrgicos afectados por los ajustes impuestos por la UE, se enfrentan a los “grises” junto a sus compañeros/as de clase. Hay tirachinas que lanzan bolas de acero y otras armas surgidas del ingenio popular.

Pilar Sanz y Nuria Monferrer, hoy a cargo de la dirección bicéfala de Rita Clip, la productora de videoclips más importante de España, recuerdan los dramáticos sucesos poniendo énfasis en la vertiente festiva. “El Puerto de Sagunto era un pueblo nuevo, sin historia, creado por trabajadores llegados de toda España para trabajar en la siderurgia. Se celebraban –por lo tanto- muchísimas fiestas: el Rocío, la Virgen de Begoña, la Pilarica, las fallas… todas con asistencia masiva. El 90% de los jóvenes estudiábamos, porque no había tradición de huertos ni negocios familiares, los sueldos eran buenos y los obreros de izquierda, ya se sabe, envían a sus hijos a la Universidad. En la lucha estábamos todos. La policía tiraba botes de humo y balas de goma y la gente lanzaba váteres y bidets desde las azoteas. Una vez el pueblo entero secuestró a un dirigente del I.N.I. (Instituto Nacional de Industria) y para que la policía no cargara se formó un cordón de falleras, ya que, por lo visto, los ‘grises’ no podían reprimir a gente con traje regional”.
Este es el espíritu de Rita Clip.

Nuria y Pilar se fueron primero a Valencia a estudiar Bellas Artes. La especialidad de Imagen y Sonido se impartía en Barcelona, y por eso la crónica continúa –desde entonces- en la capital de Cataluña.
Como trabajo de fin de curso hicieron un videoclip del grupo Brighton ’64, un dibujo animado. Ganaron el primer premio del Festival Internacional de Video Musical de Vitoria. El segundo clip, para Los Rebeldes, ya fue un encargo profesional, con presupuesto de rompe y rasga. Pagaron de su bolsillo el tercero, para el grupo de un amigo, llamado Machine Gun. Volvieron a ganar el primer premio del Festival de Vitoria.

Corría 1988 y esa llamada del destino ya era imposible de ignorar. Desde entonces las Rita Clip han realizado 178 videoclips, ilustrando canciones de –entre otros- Ketama, Cómplices, Radio Futura, Juan Luis Guerra, Kiko Veneno, Danza Invisible, La Unión, Revólver, Alejandro Sanz, Andrés Calamaro, Presuntos Implicados. El Chaval de la Peca, Isabel Pantoja, Marta Sánchez, La Barbería, Café Quijano, Armando Manzanero con Lolita, Bertín Osborne y Sergio Dalma.
La inmensa mayoría de estas mini películas fueron rodadas en Barcelona, ciudad que alienta los rodajes e incluso cuenta con un slogan ad hoc: “Barcelona, ciudad plató”. Pagando, claro. Solo por sacar los bártulos a la calle, 75.000 machacantes de las de antes. Si se corta la calle, si hacen falta camiones, si se usan vallas, si tiene que estar la Guardia Urbana, el precio se va incrementando. Los trámites se complican si el rodaje es en el puerto, en una estación de tren o en un parque.

“Una vez nos pusimos a trabajar en un paraje perdido de Collserola, sin permiso, y al rato apareció la policía. Nada, que Barcelona no es como Madrid, donde la gente va en moto sin casco. Aquí te pillan en seguida y sacan el talonario de las multas”.

Por deformación profesional, Nuria y Pilar viven localizando. Todo lo filtran a través del prisma de los posibles rodajes. Ciento setenta y ocho son muchos clips, y no vale repetir el paisaje. “Cataluña es muy generosa en localizaciones. Hay playa, montaña, nieve, desierto, bosque, naves industriales, grandes rascacielos, locales super fashion, museos emblemáticos, arquitectura antigua y de vanguardia. Es cosmopolita, la gente es muy moderna, con muy buenas pintas, y encuentras los mejores profesionales de cada especialidad”.
¿Ser valencianas en Barcelona? “Aquí nos llaman ‘las valencianas’ y en Valencia ‘las catalanas’. Creo que nunca perderemos ese punto fallero, excesivo, estrafalario, destarifado…”.
¿Qué?
“Destarifado es un término valenciano que significa extravagante, loco, colorista, festivo. Al mismo tiempo, de cara a Madrid, de donde provienen muchos de nuestros encargos, tenemos un plus de pedigrí por ser de Barcelona: dan por sentado que aportaremos seriedad, elegancia, diseño. Y es verdad, qué coño”.
Y discreción. Las Rita Clip están en la trastienda con los artistas más famosos y son sumamente escrupulosas a la hora de soltar prenda. Insistiéndoles mucho, cuentan muy poco. “La Pantoja se despidió de nosotras con un ‘¡Visca el Barça!’ Con eso –suponemos- quiso piropearnos y decir que le había gustado el rodaje. Con ella hay que usar muchas cámaras, porque trabaja un ratito y ya está. Calamaro, en cambio, no quería parar. Rodamos en el Acuario y acabamos ahumadas y agotadas. Con Alejandro Sanz estuvimos antes de ‘Corazón partío’, o sea que era famoso pero no la macro-star que es ahora. Salimos de marcha y nos pareció que estaba un poco mosqueado porque nadie lo reconocía, nadie le decía nada. En Madrid ya no podía caminar por la calle. Y es que, claro, estábamos en un sitio de moda y los barceloneses son muy sobrios. Marta Sánchez paró el rodaje para que le trajeran un caramelo de fresa, porque quería tener la lengua rosa. Los Ketama desaparecieron a las siete de la tarde: se fueron al bar de al lado a ver el partido. Raimundo Amador llevaba trescientas mil pesetas en cada calcetín, porque no confía en los bancos. Y no te contamos más”.

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