
La revolución del rock
Por Sergio Makaroff
Como sabemos todos los fans de los Rolling Stones, Keith ha
pillado un rebote padre con Mick por haber aceptado el título
de Sir otorgado por la Corona Británica. Incluso declaró
que no volvería a tocar con él.
Este pintoresco incidente –típico del folklore
stoniano- me ha hecho meditar sobre la rebeldía y el
rock.
Supongamos por un momento que la Reina
Isabel representa todo lo que hay de injusto en este mundo.
Me pregunto si ser como Keith es mejor para resolver esos
problemas que ser como Mick. ¿Un anillo con una gran
calavera, una botella de Jack Daniels y una actitud de eterno
rebelde tienen algo que ver con la solución de los
grandes desafíos? ¿Pavonearse con un traje de
Paul Smith en las fiestas de Elton es sinónimo de complicidad
con el capitalismo global, por llamarlo de alguna forma?
Los sesenta fueron la década de
la rebelión juvenil. Los hippies pulverizaron las convenciones
culturales vigentes y se opusieron a la guerra de Vietnam.
El mayo de ’68 parisino pareció remover los cimientos
de la vieja Europa. El comunismo aún parecía
una opción válida para millones de idealistas.
Entre los hippies alucinados –los de la comuna- y los
estudiantes de izquierda –los del comunismo- estaban
los yippies, que aunaban ambas visiones en una pirueta lisérgica
y voluntarista. Mick, Keith y su panda eran una especie de
portaestandartes de esa oleada de cambio orientada a subvertir
el mundo.
¿Qué quedó de todo
aquello? Que ahora puedes ir a casi cualquier curro con unas
melenas rastas y un tatuaje maorí. Hay más libertad
sexual. Y poco más.
Los ricos son más ricos, los pobres
más pobres, el egoísmo manda, la solidaridad
es una excepción. En España la duda era si el
PP tendría o no la mayoría absoluta. En Rusia
mandan las mafias. China se está convirtiendo en un
gigante del capitalismo de estado. Los principales contaminadores
no firman el Protocolo de Kyoto.Y en EEUU Bush puede volver
a ganar las elecciones.
Creo que la única diferencia entre
Mick y Keith es que al cantante le divierte charlar con gente
un pelín pija, mientras que el guitarrista prefiere
la compañía de personajes más bohemios.
Pero no veo ningún abismo ético entre ambos,
si lo miramos desde lo que realmente cuenta, desde los grandes
temas pendientes que tenemos que resolver entre todos: la
miseria, los fundamentalismos, la guerra, la contaminación,
la estupidez generalizada.
Apuesto a que veremos a los eternos amigos
y rivales juntos en la próxima gira. Seguramente Keith
hará una reverencia socarrona cuando presente a Mick
como Sir Michael Jagger. Y luego empezará el riff de
Satisfaction o el de Honky Tonk Woman, aquellos viejos temas
de los sesenta que lo han convertido en uno de los músicos
más ricos del mundo.
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